Menos cero
3:36"Solo me calma vivir entre papeles cuando apenas tengo sitio en el reino de los infieles"
Que el insomnio tenía tu nombre no era ninguna novedad. Ya me había acostumbrado tanto a los recuerdos y a los "ojalás" que no distinguía realidad de fantasía. Las calles vacías de vida y las vidas vacías de sentido; farolas adornando la oscuridad de las esquinas ofuscando el brillo de las estrellas y al final ni una cosa ni la otra. Allí parada se encontraba la soledad, como cualquier puta a la espera de un cliente.
La saqué a bailar y pedí perdón de antemano por si la pisaba, porque es que a mí siempre me ha costado seguir el compás de la rutina. Nos echamos un vals hasta que se acabó mi tiempo y me dejó, el precio a pagar por su compañía era cada vez más alto y ya no le valía mi tarjeta de fidelidad. Yo, sin cerveza que empujara el nudo de la realidad ni sonrisas que endulzaran lo salado de mis lágrimas, acabé por probar el conformismo a palo seco y como era de esperarse me supo amargo, al igual que tus "te echo de menos". Tiré de recuerdos de garrafón para solventar la gran putada de tu ausencia y al final volviste al día siguiente con la resaca en la boca seca por la falta de tus besos y el dolor de cabeza recordándome lo incómodo que era seguir buscándote mientras juraba no volver a beber por ti. Qué ingenua fui y qué inútil fue. Porque mis suspiros seguían nombrándote.
"Yo camino a solas, sin tiempo, amante de las odas de las partes más solas del sentimiento, de las bodas de sangre cuya sangre es la más pura, del amor al arte y niño, sobre todo a la escritura"
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