Las chicas grandes no lloran
1:21Crónica de miss "todo está bien", es personal yo y yo misma.
Otra luna llena. Otra noche sentada en la cima de la azotea viendo las luces de toda la ciudad. Las estrellas estaban apagadas, como si al perder el brillo de sus ojos también hubiesen dejado de brillar. Qué irónica es la vida. Parece que cuánto más grandes nos hacemos más nos cuesta aceptar que al fin y al cabo somos vulnerables y que con los años no se disminuyen los daños... Y acabamos buscando los lugares de mayor soledad para bajar la guardia y ser tal como somos. Volvamos a ella, en el silencio de la noche bajo el brillo de la luna. Bueno no, para qué os voy a mentir. La luna no era en absoluto bonita. Tampoco tenía brillo. A veces, sinceramente, ni siquiera se percataba de que estaba allí. Había vacío y poco más. Hablemos del silencio. Este sí estaba presente siempre, gritando lo que ella no quería escuchar. Y apretaba los dientes fuerte y seguidamente se mordía el labio inferior repitiéndose una y otra vez: "no puedes llorar por eso, debes ser fuerte, joder. Sé más fuerte que eso" y así se tragaba el nudo que bajaba por la garganta a duras penas. Porque era una chica grande y las chicas grandes no lloran. Las chicas grandes aprenden a encajar los golpes y a ser fuertes. O algo parecido. O algo así pasaba por su mente delante de todos. "No pasa nada, lo llevo bien, eh". Y pa'lante, porque lo que no sana hoy se sana mañana. Pero allí no había nadie. Estaba ella y su amiga soledad, allí no tenía que ser una chica grande. Solo tenía que ser. Y por ser, fue todo lo que quiso. Fue niña, fue débil...fue ella. Se desahogó, se limpió las lágrimas y se bajó del muro que la sostenía, recogió sus tacones rojos y se los volvió a poner. Primer paso, segundo y que tiemble el mundo. Volvía la chica grande, y las chicas grandes, no lloran.
"Big girls don't cry. Don't cry, don't cry".
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